lunes, 23 de octubre de 2017

Día 18: "Abuelo."

Una palabra tras otra, a cuenta gotas, denotando una parsimonia intrigante. Como un tambor marcando un ritmo lento... suave... pero sumamente exacto. Resonando en lo mas profundo de mi ser...
Su relato descansaba cada tanto en una sonrisa pícara, de esas que solía tener cada vez que viajábamos a ese mundo ideal, o a cualquier mundo en realidad. En esa pausa no había vacío, sino que estaba lleno de ecos y pensamientos emergentes del relato previo. Como quien se mete una cucharada de helado y cierra los ojos mientras juguetea con la lengua disfrutando el sabor. Esa pausa era estratégica... al viejo no se le escapaba nada.
Y de repente, como una brisa que abre la ventana para refrescar la habitación, retomaba la historia. Héroes, villanos, fantasía... cada tanto pienso que debería haber un premio Nobel al contador de cuentos, y sé exactamente quién sería el ganador. Pero no importa eso, para mi el mejor era él.
Una emoción tras otra en un sube y baja permanente. Esos momento que no querés que terminen jamás.

Pero terminan. Siempre terminan. Con ese gustito amargo a poco. Pero con ese gustito dulce de que ya falta menos para la siguiente historia. Porque siempre terminan, pero siempre comienzan de nuevo.

Hasta que un día de lluvia (o de sol, no recuerdo..), su propia historia terminó. Y nunca más comenzó de nuevo...


domingo, 10 de septiembre de 2017

Día 17: "El héroe y el cobarde."

Esta es la breve historia de una persona que no soy yo. Repito, no soy yo. Pero ojo, no se confundan, no soy yo.

Resulta que este pibe era un justiciero. Él solo quería hacer el bien, salvar gente. Que las víctimas no lo sean. Que los débiles tengan quien los defienda.

Solo que había un problema. Si bien su alma era heroica, su mente era cobarde. O como mínimo, de reacción lenta.

En una ocasión, nuestro héroe (desde ahora le vamos a llamar "H") estaba caminando por la calle, y en una fila de un cajero automático se estaba cometiendo una injusticia. Una mujer con un bebe en brazos estaba en el cuarto lugar de la fila, y delante de ella tres hombres. El que estaba en el tercer lugar fumaba un cigarrillo, cuyo humo le pegaba de lleno al bebé. H se enfureció, y se acercó a la señora. Le dijo "Señora, su bebé se está fumando el cigarrillo del señor delante suyo, y además hace frío para esperar a entrar al cajero y su bebé se puede enfermar. ¿No le parece mejor pedir entrar primero al cajero, sabiendo que usted tiene prioridad?". Es claro que H no perdería el tiempo hablandole a los otros 3 hombres, porque sabe que sería perder el tiempo. Una persona que no se da cuenta de esta situación es poco menos que una persona.

Y así, siguió caminando unos pasos. Se frenó, miró hacia el lugar, y pudo ver cómo la situación era exactamente la misma. Por supuesto, todo eso pasó en su mente un poco después... el jamás le dijo nada a la señora.

Bajó la mirada, avergonzado por su cobardía, y siguió caminando.

"La próxima lo voy a hacer..."


Yo les comenté que esta historia es breve. Bueno, es breve la explicación. La historia es una sucesión de situaciones que terminaban con la misma frase: "La próxima lo voy a hacer..."

Hasta que un día...


FIN.