lunes, 16 de abril de 2018

Día 20: "Historias."

Esta historia arrancó con el final de otra historia.

El la vio sentada en el escalón de la entrada  de un PH, con los ojos llorosos, aspirando la nariz cada tanto. La vio casi media cuadra antes, porque justo dio la casualidad que se le acabó la batería de su celu. Mientras se acercaba, aminoraba el paso para poder pensar qué hacer. Él la conocía de vista nomas, del barrio.,, y la verdad le encantaba.

Ella tenia los ojos rojos, lo cual le resaltaba aun mas el verde agua natural... "unos ojos hermosos", pensaba él. Y la boca rosada, un poco irritada por tanto moquear y lagrimear... "una boca hermosa", agregó en silencio.

Al llegar al punto mas cercano, casi a 20 cms, él no supo que hacer. La verdad es que no llegó a concretar ninguna estrategia para acercarse y ayudarla... no la conocía, y seguramente si se le acercaba iba a hacer el ridículo. "Y... la verdad es que nunca se fijaron en mi por como soy físicamente." Y tenía razón, él habia entrado en el corazón de sus ex novias solo porque era buena gente. Y de verdad, era buena gente.. él la quería ayudar. La quería hacer feliz.

Pero pasó de largo. Hasta incluso ella levantó la mirada, y él la desvió... como indiferente. La cuestión es que se moría de vergüenza. "¿Por qué mierda soy tan tímido?", se lamentaba mientras apretaba los dientes con bronca. Y sin aminorar la marcha, pensó que hubiera sido lindo haberse acercado, charlado un rato, o simplemente estar ahi, uno al lado del otro.

Pero no, él nunca se animó... y la historia del chico que salvó a una chica que lloraba desconsoladamente, y que se sumergía en una soledad insoslayable, nunca se desarrolló.


Antes de cruzar, él cerró los ojos, derrotado por su propia cobardía... y de repente sintió una mano frágil apoyándose en su hombro. Y una voz dulce que decía: "Perdoname... tenes un pañuelo?".

Y de esta manera comenzó una historia de amor, con el final de una historia de desamor, protagonizada ambos por las mismas personas.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Día 19: "Chidi"

Abro los ojos y pestañeo 3 veces. Me miro al espejo y me pregunto si está bien lo que estoy por hacer. ¿A quién no le pasó? Hay gente incluso que vive con esa disyuntiva. Todo el tiempo duda de lo que hace. ¿Por qué yo no? Lo que pasa es que usualmente lo creo una pérdida de tiempo... sólo voy a saber si está bien o no en el futuro. De hecho, en dos años voy a tener una perspectiva diferente que dentro de 10 años sobre este hecho. "Connecting the dots" decía Steve Jobs, haciendo alución a que sólo podremos entender el camino conectando los puntos hacia atrás. Algunos dirán que el bosque no se puede ver si el árbol está muy cerca. Otros dirán que los caminos del señor son misteriosos... 

El reflejo me devuelve la viva imagen de la incertidumbre. Sonrío, pero extrañamente ese rostro no se inmuta. Eso pasa cuando la sonrisa es débil...

Esto me hace recordar que cierta vez, un anciano que se justificaba la cara de enojado constante con el "tengo sonrisa débil", me regaló un consejo que intento siempre seguir: cuando estés en la duda de si hacer algo o no, hacelo... es mas fácil arrepentirse de algo que no hiciste. ¿Por qué no aplicarlo a este caso? La duda me carcome la cabeza y me desgasta el pensamiento. Mis ojos rojos piden a gritos una decisión que prácticamente es inminente. O lo hago o no lo hago. Sigo el consejo del anciano, o me arriesgo a arrepentirme para siempre. 

Un último suspiro antes de darle paso a la acción es el intento desesperado de mi cuerpo para alejar esos fantasmas interrogativos, por supuesto sin éxito, pero con una gran valentía. Otra sonrisa aparece, esta vez muy visible... y muy por dentro resuena victorioso la resolución de tan decoroso conflicto interno:

"Ma´ si... me saco el granito y chau!"